Objetivos y éxito

¿Te has preguntado alguna vez por qué hay personas que siempre consiguen lo que se proponen?

Muy sencillo, porque definen muy bien sus OBJETIVOS y sus PLANES DE ACCIÓN.

Ahora que se acerca un nuevo año, te invito a que te plantees las siguientes preguntas:

En 2013: ¿qué objetivos me propuse? ¿cuáles alcancé y cuáles no?. Y los que no alcancé…

Objetivo

Ya ves, sólo contestando a estas preguntas obtendrás mucha más información sobre ti mismo que enganchándote al “debería haber hecho…”, “tendría que haber hecho…” bastante habituales en las revisiones personales de final de año.

Sí, esto es básico para tener éxito en lo que nos propongamos. Sigue leyendo y ya verás lo lógico y útil que te resulta…

Para definir bien un objetivo, la primera pregunta que debemos hacernos es: ¿Qué quiero conseguir? ¿es algo que quiero hacer o es algo que quiero dejar de hacer?. Si es algo que quiero dejar de hacer, me tendré que preguntar de nuevo qué quiero hacer en lugar de lo que estoy haciendo ahora. Si centro mi atención en NO hacer algo, no va a ser muy productivo, porque a mi cerebro le llega una orden vacía: “esto no”, pero sin alternativas a ese pensamiento/no acción y esa situación lo desconcierta y bloquea.

Una vez que sé, en positivo, lo que quiero hacer, la siguiente batería de preguntas importantes a contestar es: ¿qué me aportará alcanzar mi objetivo? ¿cómo me sentiré?, es fundamental que lo que me proponga me genere ilusión y motivación, si no, será como una “losa” de la que estaré deseando deshacerme.

Otro aspecto crítico en la definición de mi objetivo es aclarar: ¿depende sólo de mí?. Si yo me pongo como objetivo que mi hijo saque todo sobresaliente, no dependerá exclusivamente de mí ¿no os parece?. Sin embargo, si me planteo mejorar mi forma física, es más probable que lo consiga.

Otro elemento fundamental a tener en cuenta es: mi objetivo ¿es realista y alcanzable por mí en el tiempo que me planteo?´. Probablemente no consiga nadar 60 largos el primer día que vaya a la piscina, pero quizá en varias semanas lo logre con facilidad.

Si llegamos hasta aquí, ya tenemos bastante avanzado.

Para continuar, es imprescindible definir los recursos con los que cuento para conseguir mi objetivo, descubrir los posibles obstáculos que puedo encontrarme por el camino, plantearme alternativas para superarlos y pensar seriamente en los costes que estoy dispuesto o no a asumir para alcanzar mi objetivo.

Con toda esta información, ya estoy preparado para definir mi PLAN DE ACCIÓN. Para ello, necesito responderme las siguientes preguntas: ¿qué acciones voy a realizar para acercarme a mi objetivo? ¿dónde, cuándo y con quién voy a realizar esas acciones? ¿qué plazos me planteo para realizar cada paso dirigido hacia mi objetivo? ¿Tengo diferentes opciones para acercarme a mi objetivo? ¿de qué otras maneras puedo conseguirlo? ¿cuál es mi plan B?.

Esto es todo, no hay más misterio. Simplemente: ACTÚAR. Llevar a cabo mi plan de acción e ir ajustando y cambiando lo que no funciona…

Ya ves, éstas son las bases del coaching y unas sencillas claves del éxito.

En resumen, no te propongas como en años anteriores objetivos genéricos y supuestamente “buenos” pero quizá mal definidos y nada motivadores para ti, como por ejemplo: “dejar de fumar”, “estudiar inglés”, “cuidar más a la familia”, “ponerme en forma”, etc. Pregúntate de fondo: ¿qué es lo que quiero? ¿lo que deseo de verdad, con el corazón en la mano? Y lánzate a ello, define bien tu objetivo, planifica despacio, persevera en la acción y ya verás como los resultados te sorprenden…

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